El encuentro con este anuncio y con su antiguo dueño fue muy sencillo. Iba a ver una máquina de dorar (la que se ve al fondo a la izquierda de la primera foto) y me encontré con este anuncio. Quien me vendía la maquina, un caballero de apellido Nafraf me platicó que esas cosas, unos cuantos hierros de dorar y un par de bruñidores pertenecieron al encuadernador Alejando Freyre, quien se instaló en la Calle de la Moneda No. 8 en el centro histórico de esta noble y muy leal ciudad de México.
Acto seguido el señor Nafraf me invitó a ver su colección de etiquetas de encuadernadores mexicanos y me dijo "vea... esta es la etiqueta de Freyre... es idéntico el trabajo tipográfico" tal y como les presenté hace unos meses la etiqueta de don Jesus V. Machuca, éstas coincidencias enriquecen el imaginario de los artesanos que nos precedieron, de esos maestros que ya no hay, y que se conformaban con entregarle al cliente un trabajo de calidad sin mas pretensión publicitaria que una pequeña etiqueta y un anuncio de lámina galvanizada a blanco y negro.
El señor Nafraf un hombre que ha observado la hoguera de las vanidades en la que nos consumimos los encuadernadores mexicanos (por no hablar de los delirios de fama y persecución) dice que con muchos se podría hacer algo parecido, pero nunca me ha querido explicar a detalle. Una lástima.

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