
- Bibliotecas personales
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Por Mónica Mateos-Vega
No existe el dato exacto que indique cuántos niños en México cuentan con un librero propio, pero una breve encuesta realizada por La Jornada en algunos jardines de niños de la ciudad de México revela que se trata de una costumbre familiar de fomento a la lectura que hasta hace algunos años no era tan popular.
“Yo no tuve un librero propio, pero mis hijos sí, tienen sus libros a la mano, en su espacio, cerca de su cama, procuro comprarles un libro cada vez que puedo. Les encanta leer”, fue la respuesta de la mayoría de las madres de familia entrevistadas a las afueras de algunos planteles escolares, tanto públicos como particulares, ubicados lo mismo en el sur que en el norte del valle de México.
Los libros se ofrecen a pequeños no sólo como un juguete más, sino como un compañero, fuente de fantasía y, sobre todo, con la esperanza de estar sembrando en ellos la semilla de la lectura.