- A romper el hilo de costura.
- A no poder redondear el libro porque el adhesivo se ha secado. Y a echar a perder el cajo.
- A pegar desaliñadas las cabezadas.
- A cortar sin escuadra los cartones.
- A no entender porque se forma la cañuela.
- A cortar demasiado la tela o la piel en las esquinas y que se vea el cartón.
- A confundir las medidas de las cejas después de terminada la cartera -demasiado chicas o muy grandes-.
- A manchar o rayar la piel.
- A tirar las guardas y que estas se arruguen, manchen y/o crezcan demasiado.
- A poner el titulo de la obra con errores ortotipográficos.
- A que después de tanto esfuerzo el cliente reniegue por el precio.
Y si alguno de estos miedos o todos le son ajenos querido colega quizás ande por el mundo sin saber que a Dios, y a estos miedos, nunca estará de más tenerles respeto.
